VINICIUS DECIDE EN UN PARTIDO SIN PREMIOS NI CASTIGO
VAVEL DEPORTES
No sorprendió a nadie Arbeloa con la alineación del francés esta tarde, ya lo anunció el día del cruce dialéctico con su delantero, contra el Oviedo sería el cuarto pero contra el Sevilla sería el primero. Volvió el dúo atacante que tantas conversaciones ha dado esta temporada, y no para bien. Vinicius y Mbappe de nuevo juntos sobre el césped, y para sorpresa de nadie, tampoco han demostrado una conexión especial. Ni Xabi ni Arbeloa consiguieron hacerlos maridar bien, el siguiente intento apunta a que será con Mourinho.
En el resto del once, Arbeloa sí que movió algunas piezas. Rescató del olvido a Carvajal para los que pueden ser sus últimos servicios para el Real Madrid y volvió a dar la oportunidad a Fran García en la izquierda y a Thiago Pitarch en el centro, además del regreso Huijsen tras su indisposición de última hora antes del Clásico. Enfrente, el Sevilla de Luis García Plaza, con tres victorias consecutivas que han llevado al club y a la afición del más oscuro pesimismo a vislumbrar un nuevo e ilusionante horizonte que culminará con la llegada de Sergio Ramos a la directiva.
Aprieta el Sevilla, golpea Vinicius
Los primeros minutos fueron para el equipo sevillista, que salió con más ganas y mordiente que el Real Madrid, normal por otro lado si tenemos en cuenta que el Sevilla se jugaba la vida y el Madrid solo espera que esta temporada termine lo antes posible. En los primeros minutos, Oso ya había avisado dos veces a la portería madridista, privando a Courtois de un merecido descanso tras una tortuosa temporada de lesiones. Esos avisos parecieron hacer levantar las orejas al Real Madrid, cuya respuesta fue tan rápida como efectiva, balón colgado de Brahim que Mbappe bajó con el pecho y que cayó a los pies de Vinicius, que la mandó a dormir al fondo de la red con un disparo colocado al poste. La jugada tuvo que revisarse por una posible falta de Mbappe sobre Carmona en el control, al que golpeó con el codo mientras se acomodaba para bajar el balón. Sánchez Martínez no advirtió nada punible en la jugada y el Pizjuán protestó, molesto con la decisión del colegiado.
El gol durmió el partido y no sucedía nada que llamase la atención ni por un lado ni por otro. El Sevilla bajó la intensidad, tal vez temiendo un segundo gol a la contra y el Madrid se quedó con el balón, pero sin la profundidad ni la intención de ir a buscar el segundo. Oso fue el único sevillista al que se le vio una chispa diferente hoy, en el Madrid, poco de lo que hablar más allá de los constantes intentos de Vinicius por la izquierda, las interminables carreras de Thiago Pitarch en el centro del campo y una ocasión de Mbappe que se marchó cerca del poste de Odysseas. Y sin darnos cuenta, ya se había cumplido la primera mitad del partido.
Intentos, pero pocos y sin mordiente
No fue hasta pasada la hora que el partido comenzó a mostrar algo diferente, especialmente tras el triple cambio de Luis García Plaza, Alexis, Ejuke y Agoumé entraron para meter frescura y buscar una revolución en campo madridista, y casi la consigue el chileno, con un remate dentro del área que tuvo que salvar Courtois de nuevo. Los andaluces se motivaron con esa oportunidad y miraron con más fijación hacia el belga, pero desprotegiendo su retaguardia. Por suerte para ellos, las carreras a la aventura de Vinicius y Mbappe se quedaron simplemente en eso, carreras hacia la portería pero sin infligir un peligro real.
Ejemplo de esta falta de olfato arriba fue la jugada en la que Kike Salas le rebañó el balón a Mbappe por detrás cuando el francés ya se había plantado solo frente a Odysseas. En una jugada donde habitualmente el galo es letal, a esta llegó dormido y con una pesadez en las piernas que recordó horrores al Mbappe de los primeros meses en el Madrid. Un detalle que tampoco ayuda al francés es que a su izquierda, probablemente en mejor posición, llegaba Vinicius sin marca y de cara a la portería. Minuto después, Akor Adams imitó la jugada pero en el área contraria, permitiendo que Huijsen le limpiara el balón en el último suspiro. No era el día de ninguno de los atacantes hoy sobre el césped del Pizjuán. Realmente, no fue el día ideal de ninguno de los protagonistas.
Mastantuono y Camavinga salieron de su castigo para tener una nueva oportunidad y el argentino estuvo cerca de marcar un gran gol pocos minutos después de ingresar al campo. Un zurdazo desde la frontal que se estrelló en el poste derecho del Odysseas y que silenció por un segundo el feudo sevillista. Después llegaría el susto, Vinicius se sintió molestias musculares y pidió el cambio, aunque todo apunta a que hay mucho más miedo a perderse el Mundial que a algo que fuera realmente grave. Gonzalo entró por el brasileño y, junto a él, debutó el también canterano Álvaro Leiva, otro nombre más para apuntar en la lista de debutantes de Arbeloa. Un par de sustos más por parte del Sevilla antes del final, uno precedido por un error grosero de Huijsen y otro que salvó con otra parada antológica Courtois, y el partido llegó a su fin. Ganó el Madrid y, a pesar del resultado, también el Sevilla, al que los resultados en el resto de campos le han dado la salvación.
Uno más y se acabó
Al Real Madrid ya solo le queda un último compromiso para poder despedir oficialmente la temporada y hacer borrón y cuenta nueva para la siguiente. Sin embargo, cada día hay más sensaciones de que lo complicado que puede resultar volver a reencaminar a este equipo. Especialmente por las dos principales figuras -Vinicius y Mbappe- y el tercero en discordia -Bellingham- ninguno de los tres ha hecho un partido para recordar hoy, solo Vinicius, gracias a su gol y a su insistencia, puede presumir de haber hecho un partido, como mínimo, adecuado para lo que necesita un club como el Real Madrid.
El francés poco puede presumir de haber "recuperado" su estatus de primer delantero, aquel que anunció públicamente haber perdido hace tres días ante Vinicius, Gonzalo y Mastantuono por decisión de su entrenador. Hoy, Arbeloa ha vuelto a darle la confianza de ser el primer espada, pero su actuación apenas ha superado de la un buen escudero. Aparte de la asistencia, que casi termina en falta, poco o nada más destacable del partido del francés, y lo mismo de Bellingham, que ha ido recuperando buenas sensaciones pero a cuentagotas, y con el Mundial a la vuelta de la esquina, tampoco sería realista esperar un despliegue sin precedentes del británico ante el Athletic.
Falta solo una semana de competición y el anuncio del regreso de Mourinho es ya inminente, un nuevo Real Madrid comienza a asomar en el imaginario de los aficionados merengues y la ilusión por el regreso del portugués parece ir aumentando conforme pasan los días. La cuestión es si esta plantilla, que ya se ha comido a tres entrenadores en dos años, no pueda volver a hacerlo con un Mourinho que ya viene de vuelta de todo y sin la misma energía con la que llegó por primera vez hace 16 años.



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