EL NORTE DE CASTILLA
MUERE JOSÉ LEGRÁ LEYENDA DEL BOXEO ESPAÑOL
De origen cubano y dotado de una personalidad a prueba de bombas, 'El Puma de Baracoa' fue dos veces campeón del mundo y logró otros siete títulos europeos del peso pluma
Nacido el 19 de marzo de 1943 en la localidad cubana de Baracoa, llegó a España a finales de 1963 con la esperanza de ganarse la vida en los cuadriláteros. En su Cuba natal ya había hecho alarde de una extraordinaria destreza con los puños y cuando arribó al Aeropuerto de Barajas, donde le aguardaba el reputado entrenador cubano Kid Turnero (Evelio Mustelier), ya podía vanagloriarse de haberse impuesto en 22 de los 23 combates que había afrontado hasta esa fecha.
Era un púgil formidable, pero Cuba vivía bajo las leyes impuestas por el régimen comunista de Fidel Castro, que impedían, entre otras cosas, el profesionalismo en el deporte. Salir de la isla era la única opción que tenía Legrá de hacer fortuna con sus puños. Y así lo hizo en una España que encontró en él otra figura a la que admirar.
«Llegué a tener casi 80 millones de pesetas en el banco. Mi cambio, evidentemente, había sido muy brusco. De mísero limpiabotas en Baracoa a tener salud, prosperidad y dinero, mucho dinero»
A Legrá lo primero que le extrañó y le incomodó de España fue el frío que hacía en Madrid, muy lejos del calor tropical con el que había crecido en Baracoa. También le sorprendió, por supuesto, el color que lucía en la tez de la inmensa mayoría de las personas con las que se cruzaba en la calle. «El único negro soy yo», comentaba con la sorna que le caracterizaba. Remarcaba, eso sí, que no se había sentido discriminado en momento alguno. Al contrario, España le acogió como un ídolo en ciernes y se dispuso a aplaudir todas y cada una de sus gestas encima de la lona.
De la miseria a la gloria
Eran tiempos en los que el boxeo disfrutaba de una enorme popularidad en España, con púgiles de la talla de José Manuel Ibar 'Urtain', José Durán o Perico Fernández. En medio de ese escenario, Legrá se abrió paso luciendo una clase y una personalidad sin límites.
Su primer triunfo en suelo español lo cosechó noqueando en seis asaltos al marroquí Ben Layachi. Fue el aldabonazo inicial en el imparable ascenso a la gloria del 'Puma de Barbacoa', un apodo que le puso el inolvidable Manuel Alcántara.
Tres años después de su aterrizaje en nuestro país, Legrá adoptaba la ciudadanía española y bajo su nueva bandera se labró un palmarés extraordinario. En 1967 conquistaba el título europeo del peso pluma derrotando por KO en el tercer asalto al francés Yves Desmarets. Con el correr de los años llegarían otros seis campeonatos más del Viejo Continente.
También sumaría dos títulos de campeón del mundo del mismo peso. El primero de ellos, en 1968, venciendo por nocaut técnico en el quinto asalto al galés Howard Winstone en una pelea que emitió en directo TVE. Aupado a hombros de varios de sus seguidores, Legrá celebró aquel triunfo cantando a pleno pulmón el «la, la, la» a dúo con Matías Prats, quien retransmitió el combate para Radio Nacional de España.
Legrá perdió el título mundial un año después en Londres al caer por puntos frente al australiano Johnny Famechon, pero recuperó el cetro en 1971 derrotando a Clemente Sánchez en Monterrey (México). Retuvo ese título hasta 1973, cuando fue derrotado por el brasileño Eder Jofré en una pelea que marcó el inicio de su declive. Poco tiempo después, tras otra derrota frente al nicaragüense Alexis Arguello, Legrá ponía fin a su carrera en los cuadriláteros tras 150 combates -135 victorias, 11 derrotas y cuatro nulos- que dejaron una huella imborrable en sus fieles y le depararon a él pingües beneficios económicos, además de una fama para nada desdeñable.
Dinero y sexo
«Llegué a tener casi 80 millones de pesetas en el banco. Mi cambio, evidentemente, había sido muy brusco. De mísero limpiabotas en Baracoa a tener salud, prosperidad y dinero, mucho dinero», recordaba el púgil, cuyo 'bailongo' estilo le había valido comparaciones con el mismísimo Cassius Clay. Palabras mayores. «Todo se lo debía a mi físico, a mis 'bailes' entre el ensogado», admitía un deportista que había logrado dejar atrás la miseria y las calamidades por las que había atravesado en su Cuba natal para convertirse en un mito.
«Todo se lo debía a mi físico, a mis 'bailes' entre el ensogado»
«Limpié zapatos, fregué platos, vendí periódicos y cacahuetes y lavé coches», rememoraba sobre su dura infancia en la Cuba de Fulgencio Batista un deportista que se ganó el cariño de Fidel Castro pese a haber dejado Cuba y también de Francisco Franco, quien le invitaba al Palacio del Pardo y le regalaba «cochazos», según contaba en Marca, donde también confesaba que lo mejor que le había dado el boxeo «fueron grandes satisfacciones sexuales». Genio y figura.
Personaje habitual durante los años noventa del pasado siglo de programas de variedades como 'Tutti Frutti' o 'Vip noche', Legrá pasó sus últimos años en Madrid, ya con la salud mermada y una situación económica venida a menos debido a varios fracasos empresariales. En abril de 2020 fue hospitalizado por Covid, una enfermedad de la que felizmente se recuperó. Su vida se ha apagado en el Hospital Gómez Ulla, donde fue ingresado hace unos días.



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