LA VOZ DE LA SALUD: POQUE HAYA TANTO MOSQUITOS ESTE VERANO Y COMO EVITAR SUS PICADURAS: SE SIENTEN A TRAIDOS POR LA ROPA ROJA O NEGRA.
Un experto señala que esta temporada, el calor «ha venido temprano, lo que ha acelerado el ciclo biológico de estos animales»
La mayor presencia de mosquitos esta temporada ha llevado a la Xunta de Galicia a ampliar la Rede Galega de Vixilancia de Vectores (ReGaViVec), tras la detección de mosquitos tigre en más de una decena de municipios de la comunidad. Rivas explica en este sentido que el aumento de estos insectos se debe a tres razones principales. «Hemos tenido un invierno muy suave, con lo cual en muchas zonas no se ha parado del todo el ciclo de los mosquitos, además de una primavera lluviosa con muchas precipitaciones que han dejado mucha agua estancada en muchos sitios —una condición necesaria para la puesta de huevos de los mosquitos— y un calor que ha venido temprano, lo que ha acelerado el ciclo biológico de estos animales».
Estos cambios meteorológicos posibilitan que tengamos unas poblaciones más grandes de mosquitos con respecto a décadas anteriores. Frente a esto, el experto señala que se debe intervenir principalmente cuando están en estado de larva, con larvicidas, ya que en estado adulto «es más complicado conseguir la efectividad».
Mosquito tigre y otras especies
Uno de los principales invasores en territorio español es el mosquito tigre, una especie originaria del sudeste asiático y que se puede reconocer por sus patrones de rayas blancas y negras en el cuerpo y a veces también en las patas, que recuerdan a un tigre. Estos mosquitos llegaron por Cataluña y se extendieron, primero por las costas mediterráneas, y más tarde hacia el interior, llegando en años recientes al norte de España.
Alejandro Polina González, investigador de la Rede Galega de Vixilancia de Vectores en la Universidad de Vigo, explica que «el mosquito tigre lleva presente en Galicia desde el 2023, cuando fue registrado por primera vez en Moaña, y desde entonces ha ido expandiéndose paulatinamente por municipios de la zona de Vigo, Cangas y Bueu. Este año hemos confirmado la presencia del vector en una zona que nos ha pillado un poco por sorpresa, que es el municipio de A Coruña, aunque de momento hemos registrado únicamente un ejemplar aislado».
«Es un mosquito agresivo, pica durante el día y la picadura es dolorosa, pero el mayor problema es que es capaz de transmitir enfermedades graves. De zika y chikungunya no tenemos constancia de que haya habido transmisión en España, pero sí de dengue: ya hay casos autóctonos, no importados», detalla Rivas. Se trata, además, de una especie ubicua en zonas urbanas, en las que pueden reproducirse en aguas estancadas.
Con todo, la situación no es de alarma. Para que estos mosquitos transmitan enfermedades, tienen que picar a un individuo infectado con cualquiera de esos virus en fase de viremia —en la que la enfermedad está presente en el torrente sanguíneo— y posteriormente picar a una segunda persona. «No podemos decir que el riesgo sea cero, porque no lo es. Pero en Galicia, el riesgo de transmisión es improbable porque además del vector, tendríamos que tener una circulación de la enfermedad, bien en la naturaleza o bien en una población concreta. Y enfermedades como el dengue, el zika o el chikungunya no son endémicas de esta comunidad ni de la península», detalla Polina.
También está creciendo la presencia del mosquito común, Culex pipiens, así como de una especie rural, el Culex perexiguus. Estos pueden propagar enfermedades como el virus del Nilo occidental, que no solo se transmiten a humanos, sino también a animales y pueden pasar de estos a las personas. «El problema del virus del Nilo occidental es que está en circulación entre aves silvestres, con lo cual, es factible que pueda haber casos esporádicos cada verano», explica Rivas.
Medidas preventivas
Eliminar todos los posibles criaderos donde los mosquitos ponen sus huevos es clave para reducir la amenaza que suponen estos vectores. «Ya sea agua limpia o estancada, se debe vaciar todos los sitios donde este líquido se pueda acumular. En el caso del mosquito tigre, hay que tener en cuenta que incluso llega a poner huevos en el agua que queda en las bases de las macetas, en cubos o en neumáticos viejos abandonados. Es importante eliminar todos estos reservorios de agua», indica Rivas.
«En las aldeas es muy común tener una huerta con un cubo para el regadío. Debemos intentar, en ese caso, que no acumule agua durante más de tres días consecutivos, vaciarlo en la medida de lo posible o taparlo. Con esto nos estamos asegurando de que el mosquito no críe larvas o, si las hay, que podamos eliminarlas. Tengamos en cuenta que cada mosquito tiene la capacidad de hacer una puesta de entre 200 y 300 huevos. Si eclosionan todos y hay una supervivencia elevada, que suele rondar el 60 %, con esta medida eliminamos entre 150 y 200 ejemplares de una sola vez», detalla Polina. Del mismo modo, es fundamental utilizar barreras físicas, como mosquiteras en ventanas y puertas.
Durante paseos al aire libre, el experto recomienda utilizar vestimenta adecuada para evitar atraer a los mosquitos. «Debemos optar por ropa de manga larga siempre, pantalones largos y de colores claros. Los mosquitos se sienten atraídos por las personas de varias formas. Una de ellas tiene que ver con las sustancias que emitimos: con el CO2 o también otros compuestos. Pero también existen colores que les invitan a aterrizar y a picar. Principalmente, el negro y el rojo. Los colores claros no les motivan demasiado y además nos permiten verlos mucho mejor si los tenemos que espantar», explica.
Utilizar repelentes de insectos puede ser una buena opción, si bien «su efectividad depende mucho del tipo de principio activo y de su concentración», advierte la OCU. Otra alternativa es dejar encendido un ventilador potente, ya que dispersa el CO2 y otras sustancias que emitimos, focos de atracción para los mosquitos.
«Ante la presencia de mosquitos en el interior, el insecticida es la mejor opción, ya sea en aerosol o utilizando un enchufe de recarga, líquida o de pastillas. Todos son efectivos, además de rápidos: eliminan los mosquitos en menos de cinco minutos si la estancia está cerrada. Ahora bien, conviene no abusar de ellos, ya que sus principios activos (los piretroides), concentrados en el aire, presentan una cierta toxicidad», indica la OCU. En el caso de los aerosoles, se aconseja dejar actuar 10 o 15 minutos y después ventilar la habitación unos minutos; y en el caso de los enchufes, conectarlos solo de noche, idealmente un rato, evitando su uso cuando haya bebés.
En exteriores, los repelentes son útiles, si bien no es recomendable aplicarlos sobre la piel de niños menores de dos años. Entre ellos, el DEET y la icaridina son los más eficaces, seguidos del citriodiol o el PMD. En cuanto a las pulseras repelentes, la OCU señala que «la escasa superficie de la pulsera limita su radio de acción a poco más de cuatro centímetros». Tampoco han demostrado utilidad los aparatos de ultrasonidos, ni las lámparas ultravioletas.
Notificar cualquier enfermedad es también fundamental para la monitorización de estos vectores. Sobre todo, en el caso del dengue, la enfermedad por el virus chikungunya y la enfermedad por el virus Zika, que se transmiten principalmente por la picadura de mosquitos hembra del género Aede. «Durante la fase de viremia, que dura de media entre cuatro y siete días, pero puede prolongarse un máximo de 15, el paciente puede transmitir la infección a los mosquitos si le pican. Si bien el riesgo de transmisión vectorial autóctona es bajo, debido a la limitada presencia del mosquito y al bajo número de casos importados, este aumenta en caso de que se presenten casos virémicos en las zonas y períodos de actividad del vector, lo que hace que su notificación temprana sea fundamental», advierten desde el Sergas.
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